Fecha del mensaje: viernes 25 de marzo de 2010
Pastor: Juan Francisco Meaden
Todos quieren encontrar la felicidad. Sin embargo, muchos esperan que esas circunstancias vengan, donde ellos se sentirán a gusto, y serán, entonces, felices.
La verdad es que una persona feliz no es alguien que esta pasando por determinadas circunstancias, sino alguien que ha decidido tomar una actitud correcta hacia aquellas cosas que no puede cambiar.
Esto, claro, no vendrá fácilmente. Tienes que practicarlo. Tienes que tomar la decisión de que nada malogre tu día, no importa donde estés.
Dios, en Génesis 28:15, dice: “Yo estoy contigo y te guardaré donde quiera que fueres.” Esta promesa es para ti. No importa ni donde estés ni como eres. La sociedad, tus amigos o tu familia pueden ser crueles y decirte constantemente lo malo de ti, y las cosas que no podrás hacer. Pero Dios está contigo. ¿ Acaso esto no es suficiente para que tengas una sonrisa constante en tu rostro?
Analiza tu vida e identifica que cosas puedes cambiar y cuáles no. Decide cambiar lo que puedas cambiar. Pero, ¿qué hacer con tu familia, con tu trabajo o con esas cosas que no pedas cambiar? Cambia tu actitud, y decide ser feliz. Practícalo, sé constante y en poco tiempo, lo lograrás.
Fecha del mensaje: viernes 18 de marzo de 2011
Invitada: Betina Gómez
Me gusta ver cantar a las personas en la iglesia. Me gusta verlas declarar cosas como “Dios es mi seguridad. A nada temeré”. Pero, ¿sabes? me gustaría ver que todos canten lo mismo en cada etapa de sus vidas. A veces cantamos porque tenemos las frases en la mente, pero no porque las tenemos en el corazón.
Hice una encuesta el año pasado con mis alumnos. Muchos no habían empezado empresas por miedo a fracasar. Lo interesante es que ese a ese grupo al que muchas veces lo veo alabando y cantando en la iglesia. Cuando yo entro a vender un proyecto, o a una reunión de directorio, no tengo miedo a fracasar. Dios está conmigo, y también contigo.
Tenemos que creer siempre en su palabra. Marcos 9:23 dice que al que cree todo le es posible. Veo que mucha gente conoce la Biblia y sus principios, y los aplica muy bien para su vida espiritual, pero no para la profesional. No puedes culpar a otro de tu situación. Dios te puede salvar y sanar de cualquier cosa para que tú tengas éxito.
Sal de tu zona de confort. Esta zona es el conjunto de creencias y acciones a las que estás acostumbrado y limitan tu vida. En esta zona de comodidad sobrevives, es decir, vives con lo justo.
Necesitamos gente que se ponga de pie y salga a ganar almas y crecer en este mundo. ¿Quiénes sino ayudarán a que la iglesia se mantenga firme?
Yo nunca imaginé llegar a los lugares a donde he llegado. No lo digo por creerme, sino porque un día yo le dije a Dios, “heme aquí, envíame a mí”. Y cuando tengo miedo, Dios me dice “aquí es donde yo quiero que estés”.
El amor al dinero es la raíz de todos los males, pero no el dinero. Ese dinero puede bendecir a tu familia, a otras personas y a la iglesia. Muchas de las cosas que le decimos a Dios, él las toma muy en serio. Él te quiere usar, así que déjate usar por él.
Fecha del mensaje: viernes 4 de marzo de 2011
Pastor: Juan Francisco Meaden
A veces escucho que en la iglesia mucha gente dice, “si yo tuviera mucho dinero, daría una gran parte de él a los que más lo necesitan” o “si yo tuviera más tiempo, estaría más tiempo sirviendo en la iglesia”. ¿Has escuchado a la gente hablar así?
Comprendo que su intención es buena. Pero pese a ello, no siempre tienen la razón. La generosidad no se trata de esto. La generosidad es el usar lo que tienes para poder bendecir a otras personas. Sea que tengas mucho, o poco. Tú tienes las herramientas para ayudar a alguien y hacer algo relevante.
Proverbios 11:25 dice: “El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado”. Esto quiere decir que debemos invertir el orden de estos puntos. ¿Estamos esperando que primera venga la bendición para después bendecir a otros? Como ves, la Biblia dice que si tu eres generoso con lo que tienes, entonces la prosperidad vendrá a tu vida. ¿Qué tanto de tu generosidad está en el dar antes que recibir?
Es importante aclarar que cuando decimos “generosidad” no nos estamos refiriendo solamente a dinero. Mucha gente lo entiende así y solamente es generosa dando ofrendas. Y cuando no tienen dinero, pues la generosidad termina para ellos.
Tú puedes ser generoso con tu dinero, tu tiempo y con tus talentos. ¡Siempre hay algo que puedas dar!
Finalmente, te animo a elevar tu forma de pensar y atreverte a dar no de lo que te sobra, sino de lo que necesitas. De esto se trata la generosidad. De dar lo mejor de ti. No el dinero que te sobra, sino el que pensabas usar para algo que quieres sacrificar. No las cosas que ya no usas, sino lo mejor que tienes o que puedes comprar. No el tiempo que te sobra, sino el que te podrías ocuparla haciendo otras cosas que quizás no serían tan provechosas.
Sé generoso primero, que la bendición vendrá después. Da con la motivación correcta: para bendecir a otros, y no para ganar reconocimiento. Y finalmente, da con alegría.
Fecha del mensaje: viernes 18 de febrero de 2011
Pastor: Juan Francisco Meaden
Una de las trampas más interesantes contra insectos, me parecen esas que emiten una luz que los atrae. Ellos se acercan pensando que la luz es agradable, sin imaginar que el choque eléctrico que tendrán dentro acabará con sus vidas.
¿Te has puesto a pensar si hay una luz así en tu vida? Aquella que parece agradable y a la que te gusta seguir, pero que quizás te lleva a un lugar a donde no querías ir.
Cada día vemos en las noticias a políticos, artistas o hasta religiosos que pierden grandes oportunidades en su vida, y caen en un hoyo del cual no pueden salir, por seguir una luz equivocada. Esa luz es aquel pecado que no quieres reconocer, y por el cual muchas veces no dejamos llevar.
La verdad es que la tentación nos llega a todos. Ese no es tanto el problema, sino que el problema es caer en esa tentación. Es como Eva en el Edén. La tentación muchas veces te la pone el diablo, sin que lo busques. O como Adán, a veces la tentación te la ponen otras personas. Pero la responsabilidad de caer o no en ella es únicamente nuestra.
La batalla que tenemos día a día es espiritual. Tenemos que ponernos toda la armadura de Dios. Recuerda que no luchamos contra carne ni sangre.
¿Por qué es que caemos en esta tentación? Usualmente por tres motivos: Falta de gozo en tu vida, falta de oración y falta de meditación de la palabra. Mantente alerta siempre, declara la Palabra en todo momento, y vencerás.
Fecha del mensaje: viernes 04 de febrero de 2011
Pastor: Juan Francisco Meaden
Me gusta escuchar los testimonios de la gente. No solamente vemos que detrás de cada persona hay una historia increíble por conocer, sino que muchas veces podemos aprender de lo que esas personas hicieron.
Y así, cada vez que veo cómo una persona entró a la iglesia y ahora es una parte muy importante de ella, siempre entra en algún momento la frase “me involucré” o un “decidí servir”. Es interesante: casi nunca hay un “esperé a que alguien se me acerque”. No. Siempre el ser parte de nuestra familia nace en el corazón de uno mismo, y tiene como siguiente paso la acción que uno mismo se atreve a tomar.
Decídete a dar el primer paso. Acércate si ves que alguien necesita ayuda. Inscríbete a las salidas que tenemos en Punto Vertical. Ven a las conferencias de la iglesia. Más importante aún: inscríbete a un equipo de trabajo y empieza a servir. ¿Sabes qué? Ser voluntario es divertido. Cientos de historias en esta iglesia son prueba de ello. Mientras sirves conoces gente y puedes pasar momentos increíbles mientras pasas tiempo con otros voluntarios.
Yo tomo estas tres semanas donde te hemos brindado buenas ideas para involucrarte, como un recetario. Aquí están los ingredientes para que, si deseas, tomes la receta al pie de la letra y sigas los mismos pasos de otras personas.
¿Aún no te sientes completamente seguro de que estas ideas funcionarán para ti? ¡Sé un chef! Es decir, ¡crea tu propia historia! Lo importante es que decidas tomar pasos para empezar a servir. Quizás tu testimonio pueda ser de ayuda para otros más adelante.